Carlos Martínez, pescadero asturiano

José Antonio Íñiguez y el periodista ovetense Pablo Álvarez han publicado en Ediciones Palabra (Colección “Testimonios Mundo Cristiano”) “Carlos Martínez, pescadero”. Un interesante esbozo de la vida de este eminente asturiano (1920-2000).

Siendo su padre andaluz y su madre leonesa, Carlos siempre se consideró -y lo era- muy asturiano, alternando el castellano con el bable, como tantos hacen en Oviedo, ciudad en la que nació el 6 de junio de 1920, en una casa humilde, al pie de la Foncalada. Su padre era zapatero remendón en el portal de un edificio y su madre vendía fruta en un puesto al lado de la fuente o en las romerías populares. Era el último de ocho hermanos.

Fue a la escuela hasta los 9 años, en que hizo la primera comunión en la parroquia de San Juan el Real y ahí, por muchos años, se acabó su vida religiosa. Comenzó entonces a trabajar primero en una pescadería y luego, en lo que podía. Se afilió al partido comunista y vendía “Mundo Obrero”

Con 11 años vio morir a su padre. A los 14 años se produjo la Revolución de Octubre del 34, en la cual participó, y que tan violenta se mostró en Oviedo, con mucha destrucción y muerte. Después estalló la guerra civil. Oviedo quedó en poder de los “nacionales” y sitiada por las tropas del otro bando. En febrero de 1937, Carlos salió con un hermano de Oviedo, para pasarse a la otra zona, mientras otro de sus hermanos quedaba con su madre y familia en Oviedo; este sería ejecutado por no delatarles. Carlos estuvo en Gijón hasta que terminó la contienda en Asturias. Volvieron a Oviedo, donde fueron delatados y detenidos, pasando por varias cárceles, pero se le condonó la pena de muerte que le impusieron, por ser menor de edad (17 años).

Tras unos años, fue amnistiado. Se fue a Madrid con la intención de hacerse escritor, pues siempre tuvo facilidad para ello. Llevó una vida bohemia; tuvo relación con escritores de prestigio, pero terminó pensando que lo mejor era volver a Oviedo. Ante las dificultades políticas, optó por alistarse a la Legión, en donde no se pedían antecedentes. Al licenciarse, se puso a trabajar como pescadero, en el puesto que tenía su hermana en la Plaza de Trascorrales. Este fue su trabajo definitivo; con el tiempo llegó a ser empresario en este sector.

Su inquietud social, le llevó a atender a los gitanos que malvivían en las afueras de la ciudad. También visitaba a los presos políticos internados en la cárcel. Conoció la HOAC a través del dueño de la pescadería para quien trabajaba por entonces. Ahí tenía ocasión de plasmar su solicitud por los necesitados en un ambiente cristiano.

Por la circunstancia de un desengaño amoroso, llegó su conversión, de la mano de la Virgen de la Balesquida. De ahí a la práctica de los sacramentos, a conocer el Opus Dei y solicitar la admisión en él, como miembro Agregado, el 19 de julio de 1954.

Desde entonces hasta el 19 de mayo de 2000, día de su fallecimiento, fue un hijo fiel de San Josemaría. Siempre recordó con emoción las ocasiones en las que tuvo la gracia de Dios de saludarle y escucharle. A raíz del fallecimiento del Fundador del Opus Dei, comenzó a escribir sus recuerdos autobiográficos, movido por el impacto que habían tenido en su vida San Josemaría Escrivá y el Opus Dei.

José Antonio Íñiguez Herrero (Alcalá de Henares 1929). Doctor arquitecto, doctor en Derecho Canónico y profesor de Historia del Arte. Sacerdote de la Prelatura del Opus Dei. Autor de numerosas publicaciones de historia del arte y de espiritualidad.

Pablo Álvarez Álvarez (Posada de Llanera, Asturias 1968). Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad de Navarra. Periodista del diario La Nueva España (Asturias). Autor del libro Coraje frente al cáncer.

Quien quiera saber más detalles de la vida de Carlos puede visitar la página web www.unagregadodelopusdei.org

El gijonés Alberto Barbés, nuevo sacerdote del Opus Dei

Junto a otros 34 miembros del Opus Dei de catorce países diferentes, el sábado 14 fue  ordenado sacerdote en Roma el gijonés Alberto Barbés Fernández, en una solemne ceremonia en la iglesia de San presidida por el prelado del Opus Dei monseñor Javier Echavarría.

Alberto Barbés, nacido en 1973, es el sexto de nueve hermanos. Se licenció en Ciencias Físicas por la Universidad de Valladolid y está especializado en Física de Alta Energía.

Desde 2001 ha compaginado el trabajo en la sede central del Opus Dei en Roma con sus estudios en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz, donde está a punto de doctorarse en Filosofía.

“La fuerza de nosotras”


El pasado 28 de Abril tuvo lugar en la capital ovetense la presentación del libro “La fuerza del nosotros”, en homenaje a Kike Gómez Haces. Primera coordinadora de la Asociación Empresa Mujer y una de sus fundadoras, destacó por su valentía, tenacidad y apoyo incondicional a los derechos de la mujer.

Se cumple un año del fallecimiento de Kike a consecuencia de un tumor cerebral, Por las páginas de este libro, desfilan más de 80 personas que la han conocido y tratado en los distintos ámbitos de su vida familiar y profesional.

Mujer de fuertes convicciones cristianas, era Numeraria del Opus Dei, supo llevar su enfermedad como “una oportunidad” que Dios le brindó para acercarse más a El.

La prensa asturiana ha recogido el testimonio de Carmen Rodríguez, coordinadora actual de ASEM (Asociación Empresa Mujer) que durante años trabajo mano a mano con ella.

Nuria Chinchilla, profesora del IESE de Barcelona, la describió como una mujer magnánima, de gran corazón y con unos objetivos claros en torno a la verdadera feminidad de la mujer.

Gala musical solidaria

La Asociación Juvenil Montealegre organizó la III Gala Musical solidaria a favor de la ONG Harambee. El dinero recaudado irá destinado para mejorar y aumentar la escolarización de los niños que viven en los campos de refugiados de Jabarona, Omdurman y El Obeid (Sudán), que llevan las monjas Canosianas.

El domingo 28 de Febrero en el teatro Filarmónica de Oviedo, tuvo lugar esta gala solidaria con la asistencia de más de 400 personas. El espectáculo contó con la actuación de la Escuela de Danza Bailan; el Coro Infantil del colegio de la Milagrosa; la Escolanía de los Pueri Cantores de San Salvador y las asociadas del club Montealegre que representó la comedia musical “Bailando con Mamma Mia”.


La Gala fue presentada por el cantante Miguel Kocina que fue el que finalizó el acto con varias canciones en las que involucró a todos los participantes.

Conchita Romero, delegada de Harambee en Asturias, explicó que esta ONG nació el 6 de Octubre de 2002 con motivo de la canonización del Fundador del Opus Dei, San Josemaría Escrivá de Balaguer.

Por último, Marga Ortiz, directora técnica de la Asociación, agradeció la participación de los concursantes y familias ovetenses.


 

El arzobispo de Oviedo preside la XXI Jornada Mariana de la Familia en Torreciudad

Domingo, 12 de septiembre de 2010

El Arzobispo de Oviedo, Mons. Jesús Sanz Montes, presidió el 11 de septiembre la XXI Jornada Mariana de la Familia en Torreciudad, un evento que congregó a cerca de 14.000 personas procedentes de toda España en una jornada festiva y familiar.


Los actos empezaron a las 12’00 h. con una ofrenda a la Virgen realizada por las familias: una imagen de la Patrona de La Coruña, cestos de flores, cerámicas de Granada, aceite de oliva de Secastilla (Huesca), productos típicos canarios, piedras-caramelos de Almería o frutos de varias comarcas catalanas fueron algunos de los objetos que eligieron para testimoniar su devoción a Nuestra Señora.

En un mensaje enviado por el Papa Benedicto XVI a los participantes, el Pontífice les exhortó a “poner en el centro del hogar el Amor de Cristo”, y animó a los esposos a “ofrecer el testimonio gozoso de una vida familiar en la que se exprese la fe, se trate con Dios en la oración y se procure el bien de cada uno de sus miembros”.

La Eucaristía al aire libre fue solemnizada por el Coro de la Parroquia de San Josemaría Escrivá (Valencia) , acompañado por la organista titular del santuario, Maite Aranzabal. Sanz Montes destacó durante la homilía que “Dios quiso empezar su aventura humana como comenzamos nosotros la nuestra: en el seno de una familia.”. Afirmó que “la Sagrada Familia es el más bello icono en donde Dios mismo se nos hace cercano, visible, nuestro”, y recordó que “la Iglesia quiere prestar su humilde voz para decir sí a la vida, a toda la vida, porque en ella siempre se nos susurra o se nos grita Dios”.

El arzobispo de Oviedo transmitió un mensaje de optimismo y valentía, y dirigiéndose a las familias presentes, les dijo: “Este es el evangelio de la vida, y esta es la preciosa aportación que en nuestro querido mundo, del que también formamos parte, pueden hacer con esperanza y gozo nuestras familias desde sus valores humanos y cristianos. No tengáis miedo, contad a los vientos la belleza y la alegría que supone fiarse de Dios, y como familia en Él, no dejéis de construir su Reino”.

La familia asturiana Barbés cañal en la puerta del santuario

Al mediodía hubo varias actuaciones musicales entre las que destacaron la interpretación con violines de alumnas del Colegio Senara (Madrid), varias jotas aragonesas cantadas en honor a la Virgen, números de ilusionismo de un mago de 9 años, una pieza de flauta travesera interpretada por alumnas del Conservatorio de Monzón (Huesca) y la banda del P. Cleto, de la parroquia de San Pablo de Zaragoza.

No obstante, para los más pequeños la auténtica protagonista fue Hello Kitty, que hizo las delicias de los niños bailando con ellos por la explanada y cantando sus temas favoritos. La jornada concluyó con un ofrecimiento de niños a la Virgen, el rezo del Rosario por la explanada, acompañando a la imagen peregrina de la Virgen de Torreciudad, y la Bendición con el Santísimo.

Ceremonia de las ofrendas

Los grupos participantes procedían mayoritariamente de Cataluña, Aragón, Madrid, Valencia y Asturias, aunque también fueron numerosos los peregrinos gallegos, andaluces, vascos, canarios y navarros. Muchos de los grupos vinieron en viaje organizado en alguno de los cerca de 110 autobuses llegados al santuario. Además, un grupo de feligreses asturianos acompañaron a su arzobispo hasta Torreciudad, y quisieron agradecer a los mineros manifestados durante la víspera en su tierra que les dejaran pasar al explicarles el motivo de su viaje.

Más de 200 voluntarios participaron en la organización del encuentro ayudando en los aparcamientos y accesos al santuario, en la guardería, en el acomodo de los peregrinos, en los puestos informativos y en el parque infantil. Decenas de sacerdotes atendieron a lo largo del día los confesionarios repartidos por distintas zonas del recinto, y por primera vez pudo seguirse en directo el desarrollo de la jornada a través de internet.

XXI Jornada Mariana de la Familia en Torreciudad

EL PRESIDENTE DEL CENTRO ACADÉMICO ROMANO FUNDACIÓN

En España existe aún la tradición de familias que mantienen una beca para un seminarista”


«Hemos ayudado a formar a 1.700 sacerdotes, tanto en Roma como en Pamplona, y 46 han llegado a obispos»

La Nueva España, 17.06.2010

El Centro Académico Romano Fundación (Carf), entidad dependiente del Opus Dei, presentó ayer en Oviedo sus actividades orientadas a facilitar becas para la formación de seminaristas y sacerdotes. El presidente de su junta de gobierno, el médico Alejandro Cantero Fariña, expuso las actividades de una institución creada en 1989 y que mueve un presupuesto anual de unos nueve millones de euros.

-Desde la creación del Carf aún no había sido presentado en Asturias.

-Es una fundación con poco personal y directivos, más algunos voluntarios por toda España que trabajan como corresponsales. Su estructura es muy pequeña y justo ahora empezamos por Asturias, para recorrer la cornisa cantábrica.

-¿Cuáles son los fines?

-Es una fundación de carácter cultural cuyo fin más genérico es el desarrollo de las humanidades, pero concretamos ese fin en algo más tangible, la búsqueda de recursos para la formación de sacerdotes y seminaristas de todo el mundo, no sólo de España, y ninguno del Opus Dei. Es decir, que ayudamos a sacerdotes y seminaristas diocesanos enviados por su obispo a la Universidad Pontificia de la Santa Cruz, en Roma, o a las facultades eclesiásticas de la Universidad de Navarra.

-¿De dónde obtienen dichos recursos?

-De particulares o de empresas, en ocasiones. Suelen ser empresas con capital único, es decir, familiares. Y también acudimos a las cajas de ahorro y bancos. Existe todavía en España mucha tradición de familias que han ayudado a seminarios y que han mantenido una beca para un seminarista durante mucho tiempo. Esas personas, a veces por falta de candidatos, han dejado de dar esa beca y nosotros vamos a intentar que recuperen esa tradición. Colaboran personas que dan 10.000 o 20.000 euros, y otras que entregan 30 euros.

-¿Ayudas públicas?

-No. No lo hemos conseguido pese a esa cantidad de millones de euros destinados a fines culturales por el Gobierno, las comunidades o los municipios. Pese al caso español, hay muchos países que colaboran con las facultades de Teología. Es una pena que aquí no sea así.

-¿Cuáles son su cifras?

-Hemos ayudado a casi 11.000 alumnos desde 1989. Destaca el número de sacerdotes que se han ordenado desde el comienzo, que son 1.700, formados tanto en Roma como en Pamplona, y de 64 países. De ellos, el Papa ha nombrado a 46 obispos. Y el presupuesto de 2009 fue de 6.800.000 euros, más los préstamos que realizamos para la construcción de la residencia sacerdotal Altomonte, en Roma, que son casi dos millones y medio de euros. Todo ello suma una cantidad importante para nosotros, porque cada año tenemos que conseguirla, pero poniendo a cero los marcadores cada uno de enero. La fundación no tiene un patrimonio fundacional, sino que partimos en 1989 de una dotación muy pequeña, de cinco millones de pesetas, donados por un matrimonio.

“SOY UNA TRAPERA DEL TIEMPO”

Gabriela Méndez dice que tiene que ser una “trapera del tiempo” para robarle minutos al día. Nos habla de sus cuatro hijas, su trabajo en un colegio, de su vida social, y de sus grandes aficiones: la pintura y la música.

22 de junio de 2010
Poco a poco, me voy acostumbrando a ser una especie de “trapera del tiempo” y a robarle al día los minutos. Todos los retales sirven. Así que ahora, cuando, por ejemplo, podría darle otras dos pinceladas a un retrato que unos amigos me han pedido (son mis primeros encargos pictóricos), aparto los pinceles y, a vuelatecla, cuento algo de mi historia.

Opus  Dei -

No traigo un relato extraordinario, y, a mis 31 años, sería presuntuoso escribir una especie de autobiografía; pero, ya que me insisten, empezaré diciendo que mi padre es supernumerario del Opus Dei y que forma con mi madre un matrimonio de jóvenes abuelos que me apoyan muchísimo.

Estudié en Peñaubiña, un colegio de Fomento de Oviedo, y más tarde Derecho en la Universidad de Oviedo. Desde pequeña participé en las actividades de un club de la Obra, Montealegre, aunque de manera intermitente, según lo permitía o no la organización familiar.

Tengo grandes amigas supernumerarias y numerarias, pero debo subrayar el papel de una grandísima e íntima amiga supernumeraria que fue decisiva en mi decisión de hacerme del Opus Dei. Yo lo veía claro, pero su historia y su vida me resultaron muy estimulantes a la hora de confiar en las posibilidades de encajar mi trato con Dios en una vida ordinaria y muy ajetreada (y eso que entonces aún no era madre…).

Opus Dei -

Un padre fantástico y un cuarteto de cuerda
Otro pilar fundamental de mi vida es Alfonso, mi marido. Ahora que no me oye, hablaré bien de él. Reúne tantas cualidades que a veces pienso que no me lo merezco. Quizá destacaría su capacidad intelectual, que está desbordando las posibilidades arquitectónicas de nuestra pequeña vivienda… También valoro su sensibilidad y, especialmente, su sentido del humor, que es algo fundamental en esta vida (de ahí nuestra común afición a Les Luthiers). Por resumir, creo que Alfonso es un padre fantástico, un genio; pero no un genio chiflado de las matemáticas, de esos que escriben fórmulas en los cristales de su casa. Él es más bien de frases cortas en una libreta Moleskine o, si se tercia, en un folio doblado. Sencillamente es un tipo genial que, en su faceta más seria, se dedica a la abogacía.

Tenemos cuatro hijas: Gabriela (7 años), Candela (4), Lola (2) y Estrella (6 meses). Tienen esa particular virtud de entenderse mientras hablan todas a la vez (menos la de 6 meses, claro, que se suma a la sinfonía emitiendo ruidos diversos). Nos han dado ya muestras sobradas de eso, tan propio de los niños, que consiste en ofrecer a los padres lecciones discretas sobre cosas importantes. Como, por ejemplo, cuando a mi cuñada Mamen le robaron la cartera. Nos lo estaba contando un día con gran rabia y consternación cuando, de repente, Gabriela (que entonces tenía 6 años recién cumplidos) trató de ponerle remedio a la situación y apareció con sus escasos ahorros en la mano, contribuyendo así, con todo lo que tenía, a la reparación del daño y al buen ánimo de su tía. “Toma, Mamen, para cuando tengas otra cartera”.

Encaje de bolillos en la vida ordinaria
Trabajo en un colegio de Fomento que se llama Peñamayor, como personal no docente. Llevo la atención de los padres, hago de secretaria de dirección… A mi tarea podría aplicársele la etiqueta de “varios”. Es un trabajo agradable que procuro ofrecer al Señor todos los días, con los pros y los contras que me depare la jornada. Con todo, el reto de mi trabajo no es pequeño: matener siempre viva la sonrisa. Intento tener a Jesús presente en mi labor y eso me ayuda a realizarla de la mejor manera posible, como imagino que Él la haría si estuviera en mi lugar.

Opus Dei -

Para eso que se llama conciliación trabajo-familia, hago encaje de bolillos, como tanta gente. Hay que organizarse y aprender a delegar, porque hay cosas que, aunque no estén hechas como tú las harías, son delegables, y cosas (por ejemplo, la educación de los hijos) que no son delegables en absoluto. Hay que formar un buen equipo. Me gusta trasladar esa idea a la familia: la idea de “equipo”, que se entiende bien y es muy animosa.

Y, de alguna manera, parte del equipo es la persona que me ayuda en casa, que es más que una ayuda: es algo así como un ángel de la guarda.

¿Un día normal? Nos levantamos, intentamos encender el cerebro y empieza todo. Tratamos (¡y a veces lo conseguimos!) de que el desayuno sea familiar; así paliamos de alguna manera que, entre semana, no podamos estar todos juntos a la hora de la comida. Luego vestirse, al colegio, y trabajo, trabajo, trabajo. Por la tarde, recogida de las niñas, recados, a casa, baños, cenas y las niñas a la cama. Después, Alfonso y yo intentamos (y eso sí que lo conseguimos) hablar un rato. Hasta que nos rendimos al sueño.

Opus Dei -

En todo este entramado, es fundamental –o, al menos, intento que lo sea– mi trato con el Señor: Misa, oración, rosario. Lo ideal sería tener un horario más o menos fijo, pero actualmente fluctúa mucho. Deben de ser cosas de la vida ordinaria.

Gran parte de nuestro tiempo lo gastamos (¡bendito gasto!) con los amigos: familias y matrimonios con los que nunca se agota la conversación; y eso –creo– es garantía de la verdadera amistad.

Hobbies y “Operación Triunfo”
Y luego está lo que se suele denominar “hobbies” y que, en mi caso, son algo más que eso. Me refiero a la música (estuve varios años en el Coro Universitario de Oviedo y allí nos conocimos Alfonso y yo), la clásica y la que, al menos de momento, no lo es tanto (le recomiendo a todo el mundo el último concierto de Jorge Drexler), y, sobre todo, a la pintura.

No soy muy de soñar, porque eso de los “sueños” me suena un poco a “Operación Triunfo” y al “éxito” a corto plazo. No persigo ese éxito; trato, más bien, de que mi vida dé frutos. Y en ese empeño estoy, día a día, dándole gracias a Dios por cada pequeño trapo de tiempo.

EL OPUS DEI SIN SECRETOS

¿Qué tienen en común una trabajadora de un colegio, una universitaria y un vendedor de cupones? La fe y la Obra
23.05.10 – 02:40  El Comercio
IDOYA REY oviedo.co@elcomerciodigital.com |

En Asturias residen 800 miembros del Opus Dei, el 55% son mujeres y el 45%, varones
San Josemaría Escrivá de Balaguer fundó la Obra hace 82 años, en 1928
En Oviedo hay diez centros del Opus Dei, cinco son de varones y los otros cinco, de mujeres

Algo oscuro, casi temido porque te pueden comer la cabeza y acabar viviendo en un centro con unas estrictas normas, que poco tienen que ver con las de los hábitos de la sociedad actual. Algo machista de familias pudientes con muchos hijos que van a buenos colegios privados. Algo con un organigrama rígido e intransigente. Estos pueden ser algunos de los peores tópicos que afronta el Opus Dei. Pero ellos, los de dentro, hablan de libertad, felicidad y ayuda. Dicen que su forma de afrontar la vida no es fácil de entender, sobre todo porque es algo espiritual que se escapa a los que no tienen fe. En cambio, no ocultan ni su celibato voluntario ni la decisión de trabajar toda su vida por y para la Obra. No se esconden sino todo lo contrario: cuentan lo que significa la institución de la iglesia católica que en Asturias suma 800 miembros. Unos lo entenderán, otros lo respetarán e incluso habrá quien se niegue a aceptarlo.
Los miembros de la Obra, fundada en 1928 por San Josemaría Escrivá de Balaguer, aseguran que hay muchos estereotipos sobre su modo de vida. Insisten en que en la institución hay médicos, taxistas, profesores, cuponeros y hasta parados, que no han conseguido zafarse de los efectos la crisis económica. En resumen, que «cada uno hace lo que le da la gana». Una visión completamente enfrentada a la idea que tienen la mayoría de los ciudadanos. ¿Qué es entonces el Opus Dei?
Ángel Jiménez Lacave, Oncólogo del HUCA
«Entiendo a los agnósticos porque lo era»
El caso del doctor Ángel Jiménez Lacave (supernumerario del Opus Dei) puede sorprender, porque antes era agnóstico. Cuenta que como casi todos los universitarios de los años 60 y 70 buscaba la verdad en las cosas prácticas como la Ciencia y la Historia. Sin embargo, un día le sucedió algo, que prefiere dejar en su intimidad, que le hizo tornar 180 grados. «Fue una conversión. Vi que mi camino era el Opus Dei. No buscaba perlas pero encontré un tesoro», asegura. Además de algo espontáneo, entiende que puede resultar raro. «Comprendo perfectamente al agnóstico porque yo lo era», destaca.
Pasado a un lado, el doctor Jiménez prefiere hablar de lo que es para él la Obra y cómo influye en su profesión. Dice que sobre todo la institución es una escuela de formación en el humanismo cristiano, lo que repercute en la manera de trabajar. Porque para los miembros del Opus la santificación puede llegar para cualquiera a través del trabajo diario. «Al ser médico y oncólogo tengo que tratar con enfermos en situaciones difíciles y la Obra me da una concepción del ser humano. En la sociedad se tiende a ver al hombre como un medio (de producción, de investigación, usuarios…) En cambio, la visión cristiana te hace ver al ser humano como te ves a ti». Con esta máxima, explica que su labor como médico consiste en tratar la enfermedad, pero además se preocupa por los efectos que la misma causa en los pacientes tanto en el ámbito profesional, social, espiritual… «y no como un funcionario». De hecho, la Clínica Universitaria de Navarra, abierta por el fundador del Opus Dei, tiene fama de ser el mejor centro oncológico del país.
En definitiva, el doctor Jiménez Lacave piensa que el Opus Dei «es una gran escuela de formación, que no dice nada nuevo del cristianismo, sólo lo aplica al trabajo». Sobre uno de los temas polémicos en el que la iglesia tiene una postura más tajante como es la eutanasia, el doctor lo tiene claro: «Los médicos curamos y buscamos recursos terapéuticos para el dolor. Si alguien quiere la otra opción lo tendría que hacer en otros lugares, no el los hospitales, que son para curar a los enfermos», concluye.

Verónica Rey Bernal, trabaja en un centro ovetense
«Mi familia no entiende el celibato, pero me ve feliz»
Probablemente la vocación de numeraria auxiliar es la que menos encaja con el papel de la mujer actual de entre cuantas componen la Obra. Son chicas jóvenes que deciden servir a la familia del Opus Dei, y cuentan en la organización que cada vez hay más universitarias que optan por esta opción.
Se encargan de cocinar y demás labores del hogar para mantener a punto los centros en los que residen muchos de los miembros. Pero, insisten, «no son empleadas del hogar». Una de estas chicas que reside en uno de los 10 centros que hay en Oviedo (cinco de chicos y otros cinco de chicas) es Verónica Rey Bernal. Su familia, aunque cristiana, es ajena a la institución, y ella a los 20 años «llevaba una vida loca como las demás chicas». Pero cuando se fue de casa para estudiar, conoció una residencia del Opus Dei donde también podía trabajar. Así comenzó su interés por la Obra.
«Me llamó la atención lo felices que eran aquellas mujeres. Me planteé que mi vida no tenía mucho sentido por entonces. Empecé a reflexionar más hasta que vi mi vocación», narra. Ahora tiene 31 años y ha optado por «cuidar de su familia» a trabajar en un banco con su licenciatura en Economía. Su vocación también implica el celibato, algo que chocó a sus amigas y familia. «Mis amigas no sabían nada del Opus Dei y a mis padres les costó entenderlo, pero ahora me ven feliz. No siento que haya renunciado a la maternidad porque cuido de mucha gente», subraya.
Si dejara el celibato, se autoexpulsaría del Opus Dei porque «ha asumido un compromiso», aunque podría continuar vinculada como cooperadora. No obstante, ni siquiera se ha planteado esa posibilidad, como tampoco siente que haya renunciado a su carrera profesional. «Soy muy feliz y libre y me sigo formando. De hecho, aplico lo que aprendí en Económicas cada día y sigo aprendiendo. Me gusta mucho trabajar el chocolate y he ido a tres cursos en Bélgica», insiste. Ahora se ha cogido unos días de vacaciones para conocer San Sebastián.

Gabriela Méndez, empleada de un colegio
«Es un compromiso con una parte jurídica»
La historia de la ovetense Gabriela Menéndez, de antemano, puede resultar más previsible. Siempre vivió cerca de la Obra, de los Clubs Juveniles del Opus Dei y también estudió en un colegio de la institución. Algo que no implica necesariamente vocación alguna. «Hay mucha gente que se forma en los colegios, pero no ve ninguna vocación. Es algo absolutamente libre». En uno de sus retiros espirituales, donde se reflexiona sobre uno mismo y sobre el significado de Dios para cada cual, Méndez lo vio claro: iba a ser supernumeraria. A partir de ahí lo puso en conocimiento del director del centro donde solía acudir, le pidieron que escribiera una carta de admisión y le contestaron. «Es un compromiso con una parte jurídica, que es compleja», cuenta.
Además de su trabajo en un centro docente, es madre de cuatro niños. Así que como muchas mujeres tiene que compaginar las labores en la casa con su trabajo fuera del hogar. Y es ahí donde la Obra le ayuda. «Al estar cerca de Dios tienes una visión más positiva del mundo, sabes que Él te cuida y te simplifica el agobio». Intenta ser buena madre y afrontar cada día con buen humor, aunque, como todos, a veces no lo consigue: una voz más alta de lo normal, un grito a los niños o un enfado en el trabajo… «Básicamente se trata de ser bueno, pero no todos los días puedes hacerlo. Lo importante es tender hacia ello», resume.

Roberto Díaz, Vendedor de cupones
«La parte económica es voluntaria»
Roberto Díaz vende cupones de la ONCE en la misma esquina de Gijón cada día. Siempre tuvo una «fe grande», pero su búsqueda religiosa no cesaba. Tras interesarse e integrarse en varias instituciones religiosas, llegó al Opus Dei. Fue hace un año y tres meses, aunque todavía no forma parte de la Obra. Es cooperador. Su labor consiste en asistir a charlas y cursos y acudir siempre que la institución se lo pida. A cambio, dice que si necesita algo siempre están a su servicio e incluso le llaman para preocuparse por su estado y el de su familia. No obstante, «todavía tengo algún miedo en comprometerme con mi fe». Está pensando hacerse supernumerario, pues está casado y tiene hijos. Por ahora espera. «Aguardo a que Dios me diga algo, pero de momento ya ha cambiado mi actitud. Soy mucho menos irascible», afirma.
Otra cosa que a Roberto Díaz le gustó del Opus Dei es que «la cooperación económica es voluntaria», los que garantiza que en su seno hay gente de todo tipo, «muchos sin recursos». Él se define como un hombre de izquierdas, otro de los tópicos que, cuenta, no es real. «Siempre he sido de izquierdas y lo sigo siendo y en el Opus Dei hay gente de todo tipo». Lo que pasa que desde fuera «hay una imagen distorsionada porque en un momento dado hubo gente de la Obra muy cerca del poder». Puede que siga siendo así.

“Tienen que comprender el valor de la ayuda y el trabajo”
Montealegre (femenino) y Peñavera (masculino), los clubs juveniles de «la Obra», ofrecen deporte, estudio y fe cristiana
En la biblioteca del Club Juvenil Peñavera, justo al lado de la balda dedicada a la ‘Literatura infantil/juvenil’ (‘Las aventuras de Asterix’…), está la sección de ‘El hombre y sus circunstancias’ (‘Familia y empresa’, ‘Trabajo cuestión clave’…). Así son los clubs de «la Obra», es decir, así con biblioteca, así con actividades lúdicas, así con juegos deportivos y así con horas de estudio, pero también así: con capilla, misas, biblias, fotos del Papa, de Escrivá de Balaguer y un buen número de santos y vírgenes.
«Fe cristiana» sin complejos y saltándose los prejuicios y las convicciones de quienes no están dentro ni se atreven a entrar. A los niños y a las niñas -aquí bien puesto porque no puede usarse niños como plural al estar separados por género- se les ve contentos. No se pasan el día rezando, ni mucho menos. Ellos, normalmente, metidos en el fútbol, pegando patadas a un balón, mientras que ellas prefieren las manualidades y la cocina.
¿Se les habla de religión? «Sí, se trabaja una formación humana basada en la fe católica». ¿Hay que pertenecer al Opus Dei? «No», pero desde fuera se entiende que creer en la iglesia, aunque no necesario, es más práctico. ¿Y qué se intenta? «Que comprendan el valor de ayudar, del trabajo, del esfuerzo, algo en lo que deben implicarse las familias», contestan Javier Vega y Gloria Cuesta, responsables del Peñavera y del Montealegre.

Multitudinario adiós a la «eterna luchadora»


Empresarios, políticos y amigos despiden a Kike Gómez Haces, la mujer obsesionada con la integración de las asturianas en el mercado laboral

La Nueva España (Viernes 23 de abril de 2010)

Oviedo, José Luis SALINAS

«A Kike le gustaban los retos y su enfermedad se la tomó como uno más. Como ella misma decía, su afección fue una carrerina de obstáculos en la que de vez en cuando tenía que dar saltinos, de los que en muchos casos salió victoriosa». Son palabras de Ignacio Font, vicario de la delegación de Valladolid del Opus Dei, durante el funeral de la empresaria y fundadora de la Asociación Mujer Empresa, Kike Gómez Haces, que ofició ayer en Oviedo. Algo más de un millar de personas despidieron a la emprendedora en una emotiva ceremonia celebrada en la iglesia parroquial de Nuestra Señora del Carmen (Padres Carmelitas). La alta afluencia obligó a que muchos de los asistentes tuvieran que seguir el acto de pie.

«Era toda una luchadora, y se merece esta despedida y mucho más», asegura Panchi Onís, una de sus colaboradoras en la Junta Directiva de ASEM. Kike Gómez Haces falleció el pasado miércoles en el Hospital Central de Asturias, tras un año de ejemplar lucha contra un tumor cerebral que le había sido diagnosticado en marzo del año pasado. Ignacio Font, amigo de la empresaria asturiana, destacó durante su homilía que Gómez Haces «no le tenía miedo a la muerte, su única resistencia venía por verse separada de los demás». Entre el millar de asistentes había empresarios como Severino García Vigón, presidente de la Fade; Alberto González, secretario general de la patronal; Luis Valdés, de Formastur; Jaime Soto, de Soto Sistemas y Pedro García, secretario general de la Cámara de Comercio de Oviedo. También acudieron el presidente del Tribunal Superior de Justicia de Asturias (TSJA), Ignacio Vidau, representantes del Principado encabezados por la consejera de Presidencia, María José Ramos, y decenas de amigos y compañeras de Gómez Haces en la asociación.

Uno de los adjetivos que dedicaban los asistentes a la empresaria era el de trabajadora. «No paró hasta el final, y su enfermedad no fue un impedimento para que siguiera con su actividad. La pregunta que me hago ahora es si será capaz de descansar en paz. Seguro que desde el cielo sigue luchando por vosotros», señaló Ignacio Font.

Uno de los momentos más emotivos del acto llegó cuando su hermano, el sacerdote José Antonio Gómez Haces, que había estado durante todo el acto religioso junto a Font, con lágrimas en los ojos y la voz entrecortada, agradeció desde el altar las muestras de cariño que había recibido la familia. «Estamos emocionados y casi conmocionados por todo este apoyo», apuntó, «Kike fue una mujer muy abierta y dispuesta a tirar todo lo que pudiera por Asturias. Su mayor preocupación, casi hasta la obsesión, fue que la mujer asturiana se integrara en pleno derecho al mercado laboral».

Su hermana, Charo Gómez, también muy emocionada durante todo el acto religioso, recibió numerosas muestras de apoyo a lo largo del día. «Era muy enérgica, de las que jamás cambiaban un plan. Nunca tuvo ninguna implicación política, sólo hay que ver toda la gente que ha venido a despedirla; de todos los colores políticos», apuntó.

Varios post más abajo se incluye una entrevista en una tv local y en uno de los diarios cuando aún estaba entre nosotros.