El Prelado del Opus Dei asiste al Año Jubilar asturiano

El prelado del Opus Dei inició el día 4 de julio un viaje pastoral a Oviedo invitado por monseñor Carlos Osoro, arzopispo de la archidiócesis, con motivo de la celebración del Año Jubilar de la Cruz de los Ángeles y de la Cruz de la Victoria. Concelebró una Misa en la Catedral y recibió a numerosos grupos de personas. La petición de oraciones por el Papa fue una de las constantes de esta visita pastoral.

Ante la Virgen de Covadonga
Nada más llegar, el Prelado, acompañado del arzobispo, acudió a rezar al Santuario de Nuestra Señora de Covadonga.
“Agradezco mucho al señor Arzobispo –dijo dirigiéndose a los fieles allí congregados, en su mayoría jóvenes- la oportunidad que me ha dado de poder hacer la oración a los pies de esta imagen de la Virgen, ante quien rezó con tanta devoción, durante muchos años y en distintas ocasiones, San Josemaría Escrivá. Puso en las manos de la Virgen lo que tantas veces nos ha aconsejado con su palabra y con sus escritos: que la razón más grande de nuestra vida es encontrar a Jesucristo, seguirle muy de cerca, tratarle y darle a conocer”.

“Si queremos encontrar un atajo –continuó- que nos lleve con toda seguridad a este único camino, que es nuestro Señor Jesucristo – ya que Él ha dicho que es Camino, Verdad y Vida –, recurramos a Santa María, que es la persona que ha tenido el gran privilegio, la gran responsabilidad y el gran acierto de tratar con más cercanía y con más intensidad a nuestro Señor Jesucristo”.

Tras referirse a la importancia de la coherencia de  vida y del sentido de la Cruz, concluyó diciendo: “Pues con María, con los santos que tenemos en el cielo y -yo lo digo con toda sinceridad y también con necesidad- con la intercesión de San Josemaría, pedimos por la Iglesia, por el Papa, por los obispos, por los sacerdotes, por los seminaristas y por el pueblo de Dios. ¡Que todos somos Iglesia, eh! Aquí no hay unos que sean más Iglesia. Vosotros también sois Iglesia y tenéis la responsabilidad de querer hacer las cosas santificándoos para santificar, santificándoos para ayudar, santificándoos para llenar este mundo nuestro de la alegría de Dios”.


Misa de Jubileo en la Catedral

En la mañana del 5 rezó también la Cámara Santa donde se conservan las Cruces y el Santo Sudario. Por la tarde presidió en la catedral  la misa de jubileo que congregó a más de 2.500 personas, entre las que se contaban numerosas familias, niños y jóvenes. Al comienzo de la misa, monseñor Osoro dio las gracias a Dios por el carisma que el Señor quiso entregar a la Iglesia, para el servicio de todos los hombres, a través de San Josemaría. Carisma que está presente en esta Iglesia de Oviedo y que enriquece y da belleza a esta Iglesia Particular.

“Permítame mi atrevimiento –dijo dirigiéndose al Prelado-, pero así he visto a la Obra en su trabajo apostólico en todos los lugares donde he vivido mi ministerio: que la meta de hablar de Dios consiste en llevar a todos a hablar con Dios”. Manifestó también su alegría por comprobar que  en todos los miembros de la Obra, el amor y la pasión por la Iglesia de Jesucristo, por su misión es muy fuerte; así como su preocupación por la familia, la educación de los hijos, las vocaciones, el trabajo ordinario bien realizado o realizado extraordinariamente”. Una cálida ovación de los asistentes agradeció estas palabras.

En la homilía, el Prelado agradeció la invitación del arzobispo –“¿cómo pagar tanta bondad y tanto afecto?- y pidió a los fieles que correspondieran al celo pastoral del arzobispo. Alentó a los creyentes a la «santa rebeldía», según expresión muy querida por el fundador de la Obra. Una rebeldía basada en “la fe, la esperanza y el amor” y que procede de que “los cristianos somos grandes defensores de la libertad, contra toda clase de esclavitudes y totalitarismos”.

Tras reflexionar acerca de que «lo común entre el presente y la época de las cruces de la Victoria y de los Ángeles es el deber de defender la fe cristiana», monseñor Javier Echevarría citó a Benedicto XVI para lamentar «la tentación del relativismo: el Evangelio como una doctrina entre otras; Jesucristo como un personaje más de la historia». El prelado se refirió de nuevo al Papa para asegurar que Jesús «no fue ni siquiera un gran revolucionario, y el cristianismo no traía un mensaje socio-revolucionario, sino el encuentro con el Señor». Tras destacar la dimensión vertical de la fe, Echevarría incidió, no obstante, en la horizontal, «en el espíritu solidario y en la preocupación por los demás», mediante una «gran esperanza que sólo puede ser Dios».


Junto al Obispo Prelado del Opus Dei y a monseñor Osoro, concelebraron monseñor Raúl Berzosa, obispo auxiliar; así como el vicario general del Opus Dei, Fernando Ocáriz; el vicario en España, Ramón Herrando y el vicario de la Delegación para Asturias, Cantabria y Castilla y León, Ángel Lasheras; además de los canónigos y otros muchos sacerdotes.

El acto resultó particularmente emotivo, especialmente en el momento en que se realizó a través de todas las naves de la catedral –abarrotada de fieles- la procesión de la Cruz de la Victoria con la que se bendijo posteriormente a todos los asistentes que pudieron ganar el Jubileo.

La ceremonia concluyó con el canto de la Salve y la Bendición final por parte del Prelado.  no sin antes haber insistido de nuevo en la importancia de rezar mucho por la persona e intenciones del Santo Padre. Al igual que en otros discursos públicos, monseñor Echevarría animó a rezar por el Papa Benedicto XVI y, en particular, por su inminente viaje a Australia para presidir la Jornada Mundial de la Juventud: “Que acompañéis al Papa, que le queráis con toda el alma, que os sintáis hijos de tan buen Padre común y que le acompañéis también en este viaje que va a emprender”.

El domingo por la mañana, al igual que en la víspera, monseñor Echevarría mantuvo un encuentro con miembros del Opus Dei. Fue el último acto de su visita a Asturias, que concluyó al filo del mediodía.

Momentos antes de su despedida, monseñor Echevarría tuvo unas palabras de particular gratitud dirigidas hacia el arzobispo de Oviedo. “Me ha dado mucha alegría visitar en su casa y en su catedral a don Carlos, a quien me unen lazos de amistad y de fraternal afecto”, señaló.

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