El arzobispo de Oviedo preside la XXI Jornada Mariana de la Familia en Torreciudad

Domingo, 12 de septiembre de 2010

El Arzobispo de Oviedo, Mons. Jesús Sanz Montes, presidió el 11 de septiembre la XXI Jornada Mariana de la Familia en Torreciudad, un evento que congregó a cerca de 14.000 personas procedentes de toda España en una jornada festiva y familiar.


Los actos empezaron a las 12’00 h. con una ofrenda a la Virgen realizada por las familias: una imagen de la Patrona de La Coruña, cestos de flores, cerámicas de Granada, aceite de oliva de Secastilla (Huesca), productos típicos canarios, piedras-caramelos de Almería o frutos de varias comarcas catalanas fueron algunos de los objetos que eligieron para testimoniar su devoción a Nuestra Señora.

En un mensaje enviado por el Papa Benedicto XVI a los participantes, el Pontífice les exhortó a “poner en el centro del hogar el Amor de Cristo”, y animó a los esposos a “ofrecer el testimonio gozoso de una vida familiar en la que se exprese la fe, se trate con Dios en la oración y se procure el bien de cada uno de sus miembros”.

La Eucaristía al aire libre fue solemnizada por el Coro de la Parroquia de San Josemaría Escrivá (Valencia) , acompañado por la organista titular del santuario, Maite Aranzabal. Sanz Montes destacó durante la homilía que “Dios quiso empezar su aventura humana como comenzamos nosotros la nuestra: en el seno de una familia.”. Afirmó que “la Sagrada Familia es el más bello icono en donde Dios mismo se nos hace cercano, visible, nuestro”, y recordó que “la Iglesia quiere prestar su humilde voz para decir sí a la vida, a toda la vida, porque en ella siempre se nos susurra o se nos grita Dios”.

El arzobispo de Oviedo transmitió un mensaje de optimismo y valentía, y dirigiéndose a las familias presentes, les dijo: “Este es el evangelio de la vida, y esta es la preciosa aportación que en nuestro querido mundo, del que también formamos parte, pueden hacer con esperanza y gozo nuestras familias desde sus valores humanos y cristianos. No tengáis miedo, contad a los vientos la belleza y la alegría que supone fiarse de Dios, y como familia en Él, no dejéis de construir su Reino”.

La familia asturiana Barbés cañal en la puerta del santuario

Al mediodía hubo varias actuaciones musicales entre las que destacaron la interpretación con violines de alumnas del Colegio Senara (Madrid), varias jotas aragonesas cantadas en honor a la Virgen, números de ilusionismo de un mago de 9 años, una pieza de flauta travesera interpretada por alumnas del Conservatorio de Monzón (Huesca) y la banda del P. Cleto, de la parroquia de San Pablo de Zaragoza.

No obstante, para los más pequeños la auténtica protagonista fue Hello Kitty, que hizo las delicias de los niños bailando con ellos por la explanada y cantando sus temas favoritos. La jornada concluyó con un ofrecimiento de niños a la Virgen, el rezo del Rosario por la explanada, acompañando a la imagen peregrina de la Virgen de Torreciudad, y la Bendición con el Santísimo.

Ceremonia de las ofrendas

Los grupos participantes procedían mayoritariamente de Cataluña, Aragón, Madrid, Valencia y Asturias, aunque también fueron numerosos los peregrinos gallegos, andaluces, vascos, canarios y navarros. Muchos de los grupos vinieron en viaje organizado en alguno de los cerca de 110 autobuses llegados al santuario. Además, un grupo de feligreses asturianos acompañaron a su arzobispo hasta Torreciudad, y quisieron agradecer a los mineros manifestados durante la víspera en su tierra que les dejaran pasar al explicarles el motivo de su viaje.

Más de 200 voluntarios participaron en la organización del encuentro ayudando en los aparcamientos y accesos al santuario, en la guardería, en el acomodo de los peregrinos, en los puestos informativos y en el parque infantil. Decenas de sacerdotes atendieron a lo largo del día los confesionarios repartidos por distintas zonas del recinto, y por primera vez pudo seguirse en directo el desarrollo de la jornada a través de internet.

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