Carlos Martínez, pescadero asturiano

José Antonio Íñiguez y el periodista ovetense Pablo Álvarez han publicado en Ediciones Palabra (Colección “Testimonios Mundo Cristiano”) “Carlos Martínez, pescadero”. Un interesante esbozo de la vida de este eminente asturiano (1920-2000).

Siendo su padre andaluz y su madre leonesa, Carlos siempre se consideró -y lo era- muy asturiano, alternando el castellano con el bable, como tantos hacen en Oviedo, ciudad en la que nació el 6 de junio de 1920, en una casa humilde, al pie de la Foncalada. Su padre era zapatero remendón en el portal de un edificio y su madre vendía fruta en un puesto al lado de la fuente o en las romerías populares. Era el último de ocho hermanos.

Fue a la escuela hasta los 9 años, en que hizo la primera comunión en la parroquia de San Juan el Real y ahí, por muchos años, se acabó su vida religiosa. Comenzó entonces a trabajar primero en una pescadería y luego, en lo que podía. Se afilió al partido comunista y vendía “Mundo Obrero”

Con 11 años vio morir a su padre. A los 14 años se produjo la Revolución de Octubre del 34, en la cual participó, y que tan violenta se mostró en Oviedo, con mucha destrucción y muerte. Después estalló la guerra civil. Oviedo quedó en poder de los “nacionales” y sitiada por las tropas del otro bando. En febrero de 1937, Carlos salió con un hermano de Oviedo, para pasarse a la otra zona, mientras otro de sus hermanos quedaba con su madre y familia en Oviedo; este sería ejecutado por no delatarles. Carlos estuvo en Gijón hasta que terminó la contienda en Asturias. Volvieron a Oviedo, donde fueron delatados y detenidos, pasando por varias cárceles, pero se le condonó la pena de muerte que le impusieron, por ser menor de edad (17 años).

Tras unos años, fue amnistiado. Se fue a Madrid con la intención de hacerse escritor, pues siempre tuvo facilidad para ello. Llevó una vida bohemia; tuvo relación con escritores de prestigio, pero terminó pensando que lo mejor era volver a Oviedo. Ante las dificultades políticas, optó por alistarse a la Legión, en donde no se pedían antecedentes. Al licenciarse, se puso a trabajar como pescadero, en el puesto que tenía su hermana en la Plaza de Trascorrales. Este fue su trabajo definitivo; con el tiempo llegó a ser empresario en este sector.

Su inquietud social, le llevó a atender a los gitanos que malvivían en las afueras de la ciudad. También visitaba a los presos políticos internados en la cárcel. Conoció la HOAC a través del dueño de la pescadería para quien trabajaba por entonces. Ahí tenía ocasión de plasmar su solicitud por los necesitados en un ambiente cristiano.

Por la circunstancia de un desengaño amoroso, llegó su conversión, de la mano de la Virgen de la Balesquida. De ahí a la práctica de los sacramentos, a conocer el Opus Dei y solicitar la admisión en él, como miembro Agregado, el 19 de julio de 1954.

Desde entonces hasta el 19 de mayo de 2000, día de su fallecimiento, fue un hijo fiel de San Josemaría. Siempre recordó con emoción las ocasiones en las que tuvo la gracia de Dios de saludarle y escucharle. A raíz del fallecimiento del Fundador del Opus Dei, comenzó a escribir sus recuerdos autobiográficos, movido por el impacto que habían tenido en su vida San Josemaría Escrivá y el Opus Dei.

José Antonio Íñiguez Herrero (Alcalá de Henares 1929). Doctor arquitecto, doctor en Derecho Canónico y profesor de Historia del Arte. Sacerdote de la Prelatura del Opus Dei. Autor de numerosas publicaciones de historia del arte y de espiritualidad.

Pablo Álvarez Álvarez (Posada de Llanera, Asturias 1968). Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad de Navarra. Periodista del diario La Nueva España (Asturias). Autor del libro Coraje frente al cáncer.

Quien quiera saber más detalles de la vida de Carlos puede visitar la página web www.unagregadodelopusdei.org

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