Archivo de la categoría: General

Álvaro del Portillo: santas huellas asturianas

Álvaro del Portillo, exprelado del Opus Dei que será beatificado el próximo 27 de septiembre, veraneó de niño en La Isla y entre 1975 y 1990 en Gijón

La Nueva España. (25.07.2014 | 04:01)

María José IGLESIAS

Álvaro del Portillo, a la derecha, con Luis Adaro, a la salida de la cueva de Covadonga, en el verano de 1977. Detrás aparece Florencio Sánchez-Bella, que fue vicario regional del Opus Dei en España.

Álvaro del Portillo, a la derecha, con Luis Adaro, a la salida de la cueva de Covadonga, en el verano de 1977. Detrás aparece Florencio Sánchez-Bella, que fue vicario regional del Opus Dei en España.

Álvaro del Portillo Diez de Sollano (Madrid, 1914-Roma,1994) prelado del Opus Dei durante 19 años, como primer sucesor del fundador, Josemaría Escrivá de Balaguer, encontró en Asturias la llamada de Dios para forjar la beatitud que será reconocida el próximo 27 de septiembre en Madrid, con su elevación a los altares.

Para glosar su figura, el Auditorio Príncipe Felipe de Oviedo acoge a partir del próximo martes 29 de julio, y hasta el 12 de agosto, la exposición itinerante “Un santo en datos”, que se inaugurará con una mesa redonda en la que se dará el testimonio de la curación, atribuida al futuro beato, de la niña asturiana Lucía Rodríguez. En el acto intervendrán Yolanda Cagigas, directora del Archivo de la Biblioteca de la Universidad de Navarra y comisaria de la muestra, el abogado Pablo García Vallaure y Nuria Rodríguez, la madre de la pequeña, que ahora tiene nueve años.

Tanto ella como su marido, el ovetense Santiago Rodríguez, guardan agradecimiento eterno a Álvaro del Portillo, a cuya intercesión atribuyen la curación de Lucía, su hija mayor, que con mes y medio, ingresada en el hospital de Santiago de Compostela, tras entrar en estado convulsivo, salió de un coma inducido sin ningún tipo de secuela.

El posible milagro se encuentra en fase de estudio. “Los médicos nos dijeron que las consecuencias podían ser imprevisibles, cuando vieron que la niña reaccionaba con normalidad apenas se lo creían”, señala. “En la capilla cogí todas las estampas que vi, no sabía quién era Álvaro del Portillo, pero esa estampa la coloqué en la cartera al lado de la foto de mi hija”, asegura, plenamente convencida de que fue él quien obró la recuperación.

Es un nexo más de unión con Asturias del cura madrileño, tercero de ocho hermanos, ingeniero de Caminos y doctor en Filosofía y Derecho Canónico, ordenado sacerdote en 1944, que ya veraneaba de joven en La Isla (Colunga). En el verano de 1933 o 1934 se disponía a dar un paseo en motora con unos amigos cuando uno de sus hermanos, se encontró mal y declinó embarcar. Se quedó con él. Una terrible galerna hizo naufragar la lancha, en la que sólo se salvó un tripulante. Del Portillo regresó a Madrid convencido de que si Dios le había librado de una muerte probable, le dedicaría su vida.

En 1935 pidió la admisión en el Opus Dei, atraído por el principio de la santificación del trabajo diario. Con el paso del tiempo, el obispo no se olvidó de Asturias y la mayor parte de los años que permaneció al frente del Opus Dei acudió puntual a su descanso estival en la finca gijonesa de Solavieya, (Granda), donde la organización de la Iglesia Católica, con rango de prelatura, imparte actividades de formación.

Una placa colocada en la ermita de la casa tras su fallecimiento, recoge que aquellos eran días de “oración, trabajo y descanso”. Y es que desde esta morada gijonesa Álvaro del Portillo alentó las tareas apostólicas de la Obra e impulsó la causa de canonización del San Josemaría Escrivá de Balaguer, con el que trabajó codo con codo hasta la muerte del primero, en 1975. Ni siquiera los miembros de la Obra en Asturias estaban al corriente de aquellas tres semanas que el Padre -así se dirigen a él los integrantes del Opus Dei- pasaba en el Principado. En un encuentro con fieles y simpatizantes celebrado en 1977 en el colegio Los Robles confesaba que de joven le sonaba irreverente referirse a la Virgen de Covadonga como “la Santina”. Lo entendió en la visita que realizó a Covadonga en 1977, acompañado entre otros, por los ya fallecidos Luis Adaro y el sacerdote Florencio Sánchez-Bella, que fue vicario regional del Opus Dei en España. “Se dio cuenta de que era el cariño de unos hijos que llaman a su madre, como él, de pequeño, le decía a la suya, mamasita, que era mexicana”, explica un portavoz del Opus Dei.

Álvaro del Portillo, durante un encuentro con miembros y simpatizantes del Opus Dei celebrado en el colegio Los Robles en 1977.

Álvaro del Portillo, durante un encuentro con miembros y simpatizantes del Opus Dei celebrado en el colegio Los Robles en 1977.

En 1988 se reunió con integrantes del Opus Dei en el antiguo club juvenil Montealegre, de la calle Prado Picón de Oviedo y a lo largo de los años protagonizó muchas anécdotas como las vividas por Mercedes Iglesias, ex jefa de Relaciones Humanas del Centro Médico, convencida también de que su familia le debe dos grandes favores a la intercesión del futuro beato. Le conoció en 1990 cuando visitaba al actual prelado, Javier Echevarría, convaleciente de un infarto sufrido en Solavieya. “Se preocupaba por los enfermos, preguntaba incluso si yo me ocupaba de que las enfermeras que hacían el turno de noche durmiesen sus ocho horas, era cariñoso y humano”, afirma Iglesias. “Don Javier estaba muy grave, pero él nos transmitía mucha paz, me sorprendió su sencillez y humildad”. Iglesias se sentía tan cómoda que un día, en el que él le dijo “tu eres una asturianina”, ella respondió “No, Padre, soy una asturianona. Él insistió en lo de asturianina y no le llevé la contraria”, cuenta con buen humor.

Hasta en los peajes del Huerna dejó su huella aquel ingeniero que tomó los hábitos. Adolfo Rovira, desde el centro de control entre Campomanes y La Magdalena, y su gran amigo Ricardo Sevillano, jefe del puesto de Campomanes, esperaban el coche del prelado en sus entradas y salidas de la región. “Puedo decir que he conocido y abrazado a un santo en vida”, afirma con orgullo. Un verano, a finales de los ochenta, Sevillano le avisó de que el automóvil, con rumbo a Madrid, acababa de pasar. “Enfilé hacia La Magdalena, donde había cola para pagar, metí la cabeza por la ventanilla y él me cogió la cabeza. Le dije, soy del Opus Dei, bendígame”. Del Portillo, que iba rezando el rosario, le dio un mensaje para su mujer y Arancha, una de sus hijas, miembro de la obra. “Para mi esposa me dijo que fuese muy fiel, y a mi hija le recomendó ser muy muy fiel”.

La periodista Carmen Casal, que le trató en la Universidad de Navarra, recalca su amor por Asturias. “Contaba hasta los tonos de verde que veía”, asegura

Exposición sobre Álvaro del Portillo en Oviedo

Próximamente llegará a Oviedo la exposición itinerante “Un santo en Datos” que habla sobre la vida del próximo beato Álvaro del Portillo, primer sucesor de San Josemaría, fundador del Opus Dei.

En la Sala de Cámara del Auditorio de Oviedo se inaugurará esta exposición el día 29 de Julio a las 20 h., para dar a conocer la figura de Álvaro del Portillo, primer sucesor del fundador del Opus Dei, que permanecerá expuesta al público del 29 de Julio al 12 de Agosto.

Durante 19 años y hasta su muerte en Roma en 1994, del Portillo estuvo al frente del Opus Dei.

 Un santo en datos es el título de esta exposición, que nos ayudará a conocer su vida y obra. Un hombre que ha dejado una huella de alegría, de esperanza y de cariño,  a miles de personas que le conocieron y trataron. También en Asturias pasó varios veranos en Solavieya, una casa de retiros y convivencias, cerca de Gijón, en Granda.

A través de los paneles infográficos, fotos y vídeos, se hace un  timeline de su larga vida. Imágenes, palabras y fotos, serán material suficiente para adentrarse a conocer a fondo la figura de esta sacerdote santo que vivió desde el año 1946 hasta su muerte en marzo de 1994 en la ciudad eterna.

En el acto de inauguración intervendrán, Yolanda Cagigas, Directora del Archivo General de la Universidad de Navarra; Pablo García Vallaure, abogado y Nuria Rodríguez, madre de familia asturiana que relatará el  “milagro” que realizó a su hija que ahora tiene 9 años.

Estos datos recogidos en unos semicilindros de 4,5m de ancho por 2 m de alto, muestran numerosas iniciativas sociales que impulsó en los cinco continentes y la ayuda que prestó a la Santa Sede en servicio de la Iglesia universal.

En los 19 años en los que estuvo como cabeza de la Prelatura, impulsó el comienzo de la labor apostólica en 20 países; realizó el trabajo que llevó consigo el proceso de beatificación de san Josemaría, y la configuración jurídica del Opus Dei como Prelatura Personal, erigida por el Papa san Juan Pablo II, el 28 de Noviembre de 1982.

Su estilo de gobierno se caracterizó por la fidelidad al espíritu y mensaje  del Fundador. El 23 de Marzo de 1994 a las pocas horas de regresar de Tierra Santa fallece en Roma.

Ser atleta también en la vida ordinaria

Elena, deportista asturiana, ha competido durante muchos años y ahora vive con ilusión la formación de jóvenes como Profesora de Educación Física en el colegio Peñamayor de Oviedo.

                                        Elena recogiendo trofeo

Sus éxitos deportivos siempre han estado ligados al Atletismo. Entre ellos, podemos destacar que, como atleta de fondo, ha sido Medalla de Plata en los Juegos del Cantábrico categoría cadete (1986); Campeona Nacional Escolar de 3000 m de pista al aire  libre (1986); Subcampeona Nacional Junior de 3000 m en pista cubierta (1988); Subcampeona Nacional Junior en 10 Km al aire libre (1988); Subcampeona de España de Cross en 1990. Elena sabe lo que se siente al subir al pódium para recoger una medalla, por ello, puede ponerse en la piel de los atletas que han participado en los Juegos Olímpicos de Londres.

¿A qué edad comenzaste a practicar deporte y qué te animó a ello?

Empecé en un CITD (Centro de Iniciación Técnica Deportiva) de Oviedo. Había que entrenar tres días a la semana. Después, entramos a formar parte del Club Oviedo Atletismo, y allí me inicié en este apasionante deporte. Me ayudó que mis padres no me pusieran obstáculos para entrenar y lo vieran con buenos ojos por los hábitos buenos que inculca cualquier práctica deportiva.

¿Qué ha supuesto el Atletismo en tu vida?

El Atletismo me ha ayudado, desde el punto de vista humano, a sobreponerme a las distintas situaciones, tener una lucha deportiva, continuar cuando no te apetecen las cosas, que en aquel momento podían ser los entrenamientos que muchas veces eran solitarios. En definitiva, a tener fuerza de voluntad para dirigir tu vida hacia un objetivo y no desalentarte cuando las cosas no salen según lo previsto, a pesar de los entrenamientos, esfuerzo, sacrificio… Si a esto le añades que eres una persona creyente, en mi caso, numeraria del Opus Dei, el objetivo es la santidad, entrenarte en recomenzar muchas veces al día, y que, por suerte, ya tienes un hábito previo.

El Olimpismo se caracteriza por la defensa de valores. ¿Qué valores crees que aprendes cuando practicas un deporte?

En general, todo el mundo que practica un deporte fortalece su voluntad, aprende a comprometerse, a ser leal, compartir experiencias con los demás, a jugar en equipo, evitar el lucimiento personal… Aunque, si bien es verdad, esta última es más difícil en los deportes individuales (atletismo, tenis, gimnasia…) porque, ciertamente, uno hace el esfuerzo, pero detrás tiene un entrenador que pasa generalmente desapercibido, pero planifica los entrenamientos, sostiene en los momentos malos, dirige… con esto quiero decir que sí ayuda  a ser mejor persona, pero que tiene que estar bien orientado, porque se puede pasar al extremo contrario de pensar que es uno quien hace todo y gira todo alrededor suyo. También es verdad que los que practican deporte a una alto nivel están más expuestos a lesiones y la vida les va haciendo humildes, a desprenderse de los logros, que un año van bien pero quizá al otro no.

¿Qué se siente cuando subes al pódium para recibir una medalla de oro?

La verdad es que una medalla de oro no se recibe todos los días y tiene el atractivo de que es exclusiva. La experiencia que tengo es cuando gané en mi tercer Campeonato España de Juegos Escolares en Categoría Cadete en 3000m. y fueron distintas las reacciones: no creértelo al principio, después parece que sí es verdad y después, pensando en aquella carrera, me vino a la cabeza, mi entrenador, Antonio Fernández, quien planeó la táctica, y, a falta de 500m para terminar la carrera, me dijo que empezara  a tirar, porque sabía mejor que yo que todo el mundo empezaría  a tirar a falta de los últimos 200 o 100 m y yo no tenía mucha velocidad. Así  que me dejaron escapar y cuando quisieron reaccionar, había mucha distancia para alcanzarme. Vuelve a salir que detrás de muchos éxitos hay un buen entrenador, que conoce puntos fuertes y débiles.

Para una persona como tú que vive el deporte intensamente, ¿qué supone, en su vida, llegar a la meta?

Supone terminar lo que has empezado y compromiso con las personas. La meta se saborea cuando hay un esfuerzo y se valora más el alcanzarla. A veces, en la vida, hay momentos que te parecen difíciles y que dejarías cosas que habías empezado con mucha ilusión. Esas crisis pasajeras son una invitación a sobreponerse, a poner a prueba el entrenamiento para llegar a la meta. Este año, que empecé algunas carreras populares, con mi nuevo Club de correconnosotras, experimenté esa sensación de abandonar en una prueba de 10Km, pero, superada esa crisis de mitad de carrera, vuelves a recuperar la confianza en llegar. Lo mismo podría decirse de la vida misma.

El espíritu deportivo implica saber ganar y saber perder… ¿Qué paralelismo harías con el día a día?

Muchas veces la vida nos coloca en nuestro sitio, porque unas veces parece que los éxitos llegan todos seguidos y, en otros momentos, vienen las lesiones y nos colocan en una situación menos privilegiada. Para mí, como persona del Opus Dei, este saber ganar y perder, que lo he vivido en el deporte, intento trasladarlo a la vida diaria, cuando estás en el trabajo y surgen los problemas, roces con la personas, las propias limitaciones. Volver a levantarse muchas veces. Recuerdo un Campeonato de España de Cross. Estaba entre las favoritas y me podía clasificar para un Mundial en Categoría Cadete. Dieron la salida, me coloqué bastante bien, pero, por un problema gastrointestinal, me entró una debilidad tremenda y mi entrenador me dijo que me retirara. A veces necesitas experimentar el perder para darte cuenta de que no termina todo por una mala experiencia.

Elena delante del Hotel Reconquista de Oviedo

Por todo ello, ¿crees que el deporte te forja para ser una persona luchadora que no se rinde ante las dificultades?

El deporte ayuda, pero también la familia y el ejemplo de los padres que exigen que el niño se comprometa hasta el final con el deporte al que se ha apuntado. Diría que se forja una persona luchadora si es constante, si su compromiso lo lleva a cabo.

¿Cómo animarías a los jóvenes a vivir el deporte como parte importante de sus vidas?

La etapa escolar es la mejor para iniciarse en el deporte. Animaría a que participen en las actividades extraescolares deportivas. Lo importante es ser constante y, en esto, los padres tienen su labor de compromiso porque muchos deportes exigen fines de semana para llevar a los niños a partidos, campeonatos, exhibiciones… Esta exigencia les irá creando unos hábitos como observar las reglas del juego, competición honrada, buena actitud deportiva como participante y espectador, hacer frente al éxito y a las limitaciones, estar pendiente de los demás… Estos hábitos, en un contexto deportivo, se aprenden de una manera natural y divertida, y lo podrán trasladar a su vida diaria.

Funeral en Oviedo por Saturnino Lorenzo

FUNERAL EN OVIEDO: Lunes día 4 de junio, a las 13.15, en la iglesia parroquial de San Juan el Real.

Hoy 1 de junio el Señor ha querido llevarse al cielo a Sátur, como era conocido por todos sus  amigos, nacido en Asturias hace 51 años. Durante 15 años fue Director de la Oficina de Información del Opus Dei en Valladolid, donde residía en la actualidad. Los últimos 4 años luchó duramente contra el grave cáncer que padecía, sin perder nunca su buen humor y el cariño que toda su persona desprendía. La capilla ardiente está instalada en su domicilio de Valladolid: Jorge Gillén 4, escalera derecha, entresuelo. El funeral se celebrará mañana 2 de junio en la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de San Lorenzo (Valladolid) a las 4 de la tarde.

CELEBRACIÓN DE LA V JORNADA FAMILIAR EN EL LLENDÓN

Las familias de las Asociaciones de Montealegre de Oviedo y Enalba de  Gijón se reunieron el 15 de Abril de 2012,  para celebrar esta Jornada familiar en El Llendón de la Peña.


Estas Jornadas son la base de nuestro proyecto educativo y sin ellas, no existiríamos, por eso les dedicamos nuestros mejores esfuerzos.
Se trata de una Jornada dedicada a las familias de estas Asociaciones juveniles, en la que nos conocemos, compartimos experiencias, a la vez que aprendemos cosas nuevas sobre la educación de nuestros hijos desde diferentes puntos de vista.


Este año el tema sobre el que hemos querido orientar la Jornada ha sido “La educación en la belleza y las diferentes manifestaciones de la misma”.
Contamos con Mª José Cots, directora del Colegio La Vinya, filósofa, pedagoga, especialista en orientación familiar y miembro de FERT, que dio una conferencia sobre “Educar en la belleza”, fue un éxito y todos participamos e intercambiamos nuestros puntos de vista en el turno de preguntas. Después de la comida tuvimos una Mesa Redonda en la que participaron: Carmen Ablanedo (empresaria de moda), Gabi Méndez (artista), y José María Vieitez, médico y apasionado de la montaña. Los tres nos hablaron sobre la belleza desde sus profesiones: belleza y moda, belleza y artes plásticas y belleza y naturaleza.


Fue una experiencia muy interesante que nos abrió un horizonte para explorar en la educación de nuestros hijos.

Se ordena sacerdote en Roma el ingeniero Joaquín Belón

Un total de 35 nuevos sacerdotes del Opus Dei, procedentes de 13 países, fueron ordenados el sábado 5 de mayo  por el obispo de esta prelatura de la Iglesia Católica, Javier Echevarría, en la basílica romana de San Eugenio.

Entre ellos, se encontraba Joaquín Belón González, que nació en Las Palmas de Gran Canaria en 1960 y es ingeniero de Caminos, Canales y Puertos por la Universidad de Cantabria, pero desarrolló su vida profesional en Asturias. Fue subdirector del Colegio Los Robles entre 1987 y 1992 y posteriormente, tras un período en una empresa de ingeniería, trabajó desde 1996 hasta 2008 como funcionario del Principado en el Servicio de Conservación de Carreteras. En 2008 se trasladó a Roma con el fin de prepararse para el sacerdocio.

Los nuevos sacerdotes proceden de España, Brasil, Polonia, México, Argentina, Colombia, Benin, Kenia, Suiza, Bolivia, Perú, Filipinas e Italia.

La mayoría de los nuevos presbíteros son españoles, con 20. También hay dos mexicanos, dos brasileños, dos keniatas y uno por cada país de los citados.

Entre los nuevos sacerdotes se encuentra Janvier Mahougnon Gbenou, nacido hace 31 años en Benín, uno de los más jóvenes ordenados y que pasa a ser el primer fiel del Opus Dei de ese país africano que recibe el sacerdocio.

 

También el cardiólogo romano Giovanni Zaccaria, de 33 años, y el ingeniero argentino Mario Pagani, de 54 años, abandonó su profesión para trabajar 18 años en Bolivia, dirigiendo dos ONG especializadas en la ayuda a campesinos y ganaderos del altiplano.

LEER TEXTO DE LA HOMILÍA DEL PRELADO

 

Carlos Martínez, pescadero asturiano

José Antonio Íñiguez y el periodista ovetense Pablo Álvarez han publicado en Ediciones Palabra (Colección “Testimonios Mundo Cristiano”) “Carlos Martínez, pescadero”. Un interesante esbozo de la vida de este eminente asturiano (1920-2000).

Siendo su padre andaluz y su madre leonesa, Carlos siempre se consideró -y lo era- muy asturiano, alternando el castellano con el bable, como tantos hacen en Oviedo, ciudad en la que nació el 6 de junio de 1920, en una casa humilde, al pie de la Foncalada. Su padre era zapatero remendón en el portal de un edificio y su madre vendía fruta en un puesto al lado de la fuente o en las romerías populares. Era el último de ocho hermanos.

Fue a la escuela hasta los 9 años, en que hizo la primera comunión en la parroquia de San Juan el Real y ahí, por muchos años, se acabó su vida religiosa. Comenzó entonces a trabajar primero en una pescadería y luego, en lo que podía. Se afilió al partido comunista y vendía “Mundo Obrero”

Con 11 años vio morir a su padre. A los 14 años se produjo la Revolución de Octubre del 34, en la cual participó, y que tan violenta se mostró en Oviedo, con mucha destrucción y muerte. Después estalló la guerra civil. Oviedo quedó en poder de los “nacionales” y sitiada por las tropas del otro bando. En febrero de 1937, Carlos salió con un hermano de Oviedo, para pasarse a la otra zona, mientras otro de sus hermanos quedaba con su madre y familia en Oviedo; este sería ejecutado por no delatarles. Carlos estuvo en Gijón hasta que terminó la contienda en Asturias. Volvieron a Oviedo, donde fueron delatados y detenidos, pasando por varias cárceles, pero se le condonó la pena de muerte que le impusieron, por ser menor de edad (17 años).

Tras unos años, fue amnistiado. Se fue a Madrid con la intención de hacerse escritor, pues siempre tuvo facilidad para ello. Llevó una vida bohemia; tuvo relación con escritores de prestigio, pero terminó pensando que lo mejor era volver a Oviedo. Ante las dificultades políticas, optó por alistarse a la Legión, en donde no se pedían antecedentes. Al licenciarse, se puso a trabajar como pescadero, en el puesto que tenía su hermana en la Plaza de Trascorrales. Este fue su trabajo definitivo; con el tiempo llegó a ser empresario en este sector.

Su inquietud social, le llevó a atender a los gitanos que malvivían en las afueras de la ciudad. También visitaba a los presos políticos internados en la cárcel. Conoció la HOAC a través del dueño de la pescadería para quien trabajaba por entonces. Ahí tenía ocasión de plasmar su solicitud por los necesitados en un ambiente cristiano.

Por la circunstancia de un desengaño amoroso, llegó su conversión, de la mano de la Virgen de la Balesquida. De ahí a la práctica de los sacramentos, a conocer el Opus Dei y solicitar la admisión en él, como miembro Agregado, el 19 de julio de 1954.

Desde entonces hasta el 19 de mayo de 2000, día de su fallecimiento, fue un hijo fiel de San Josemaría. Siempre recordó con emoción las ocasiones en las que tuvo la gracia de Dios de saludarle y escucharle. A raíz del fallecimiento del Fundador del Opus Dei, comenzó a escribir sus recuerdos autobiográficos, movido por el impacto que habían tenido en su vida San Josemaría Escrivá y el Opus Dei.

José Antonio Íñiguez Herrero (Alcalá de Henares 1929). Doctor arquitecto, doctor en Derecho Canónico y profesor de Historia del Arte. Sacerdote de la Prelatura del Opus Dei. Autor de numerosas publicaciones de historia del arte y de espiritualidad.

Pablo Álvarez Álvarez (Posada de Llanera, Asturias 1968). Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad de Navarra. Periodista del diario La Nueva España (Asturias). Autor del libro Coraje frente al cáncer.

Quien quiera saber más detalles de la vida de Carlos puede visitar la página web www.unagregadodelopusdei.org